Una historia sobre crecer a nuestro propio ritmo y descubrir que lo que todavía no se ve también está floreciendo.
Maite Mora, llegó a la literatura después de un camino atravesado por la familia, la crianza, el deporte, la pintura, el dibujo y una sensibilidad especial para observar aquello que muchas veces pasa desapercibido. Su escritura nace de esa mirada: de la capacidad de detenerse en los pequeños procesos, en los afectos, en la naturaleza y en esas transformaciones que necesitan tiempo antes de hacerse visibles.
Esa sensibilidad encuentra una nueva forma en Le negué mis flores a la primavera. En este cuento ilustrado, Delonix crece en un parque donde todos esperan que florezca al mismo tiempo que los demás. Sin embargo, mientras Primavera observa sus ramas todavía verdes, bajo la tierra ocurre algo esencial: sus raíces continúan fortaleciéndose. Acompañado por una reinita, el riachuelo y otros pequeños aliados, aprende que crecer también puede suceder en silencio y que cada ser necesita su propio tiempo para desarrollarse.
Después de Petra del Río, una obra en la que Maite ya invitaba a reconocer talentos diferentes y a construir el propio camino, esta nueva historia profundiza una preocupación que atraviesa su universo creativo: acompañar a los niños a confiar en quienes son, incluso cuando su recorrido no se parece al de los demás.
Le negué mis flores a la primavera es, así, una historia sobre la paciencia, la amistad, la confianza y el valor de aquello que todavía no puede verse. Una invitación para niños y adultos a recordar que no todos florecemos en la misma estación y que algunas de las cosas más importantes comienzan mucho antes de que aparezcan las flores.
¿Qué encontrarás en estas páginas?
Encontrarás una historia llena de naturaleza, color y personajes que acompañan a Delonix mientras atraviesa las estaciones. La reinita, el riachuelo y otros pequeños compañeros muestran que un gesto de apoyo puede hacer más amable la espera y recordarnos que nadie necesita crecer completamente solo.
También encontrarás una experiencia para continuar después del cuento. Al final del libro, dos juegos invitan a ordenar las etapas de crecimiento del árbol y a descubrir de qué manera ayudó cada uno de sus compañeros, convirtiendo la lectura en una oportunidad para observar, recordar y conversar en familia o en el aula.
Le negué mis flores a la primavera está pensado como una lectura compartida para niños y niñas desde los 5 años y como una propuesta que también puede acompañar el trabajo de familias, docentes y mediadores de lectura. La historia permite abrir conversaciones sencillas sobre la paciencia, la confianza, las comparaciones, la amistad y aquello que está creciendo aunque todavía no podamos verlo.
✨No todos debemos florecer en la misma estación.✨
A veces miramos las ramas esperando flores y olvidamos todo lo que está sucediendo bajo la tierra.
Delonix nos recuerda que esperar no siempre significa estar detenido. Hay momentos en los que crecer consiste en fortalecer aquello que todavía nadie puede ver, confiar en nuestro proceso y permitir que quienes nos quieren nos acompañen mientras llega nuestro momento.
Porque algunas cosas hermosas necesitan tiempo para aparecer. Y porque, para florecer, también hay que aprender a crecer.
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